Desafío de 30 días para cambiar su vida financieramente

¿Qué opinas si te digo que hay un desafío de 30 días para cambiar su vida financiera?
¿Te gustan los desafíos?, ¡Perfecto! Porque este artículo fue hecho especialmente para ti.
Primero, para cumplir exitosamente cualquier desafío en cualquier área de tu vida, necesitarás fuerza
de voluntad y auto-disciplina en proporciones titánicas.
Sin embargo, la mayoría de las personas fracasan porque simplemente no pueden empezar o dar el primero paso, por así decirlo, o también sucede que después de unos días, no tienen auto-disciplina para continuar realizando las tareas necesarias. Por esta razón, el propósito de este artículo es explicarte cómo puedes desarrollar esta fuerza de voluntad para reducir tus gastos y organizar tu vida financiera.
He aquí una breve investigación sobre la fuerza de voluntad:
Antes de explicar el desafío, necesito compartir los resultados de la investigación sobre la auto-disciplina y la fuerza de voluntad.

Etapa #1 del experimento: Ejercicios físicos
En el año 2006, dos investigadores australianos, Megan Avena y Ken Cheng, crearon un programa de ejercicios para evaluar las consecuencias de la fuerza de voluntad.
Inscribieron a 24 personas de entre 18 y 50 años de edad en un programa de ejercicios físicos y, en el transcurso de 60 días, los incitaron a realizar un número cada vez mayor de levantamiento de pesas, entrenamiento de resistencia y actividades aeróbicas.
Semana tras semana, la gente se obligó a ejercitarse más a menudo, utilizando más y más fuerza de voluntad cada vez que iban al gimnasio. Después de dos meses, los investigadores evaluaron los otros aspectos de la vida de los participantes para ver si el aumento de la fuerza de voluntad en la academia dio como resultado una mayor fuerza de voluntad en el hogar.
Es sumamente importante aclarar que antes de que el experimento comenzara, la mayoría de estas personas sometidas al experimento eran personas que llevaban un ritmo de vida sedentaria.
Ahora, lógicamente, estaban en mejores condiciones físicas. La sorpresa es que también fueron más saludables en otros aspectos de la vida.
Cuanto más tiempo pasaban en la academia, menos cigarrillos fumaban y menos alcohol, cafeína y alimentos industrializados consumían.
Pasaron más horas realizando tareas domésticas y menos tiempo viendo la televisión, también estaban menos deprimidos.
Sin embargo, los investigadores no estaban totalmente convencidos.
¿Estos resultados realmente se relacionan con la fuerza de voluntad? ¿O simplemente los ejercicios sólo hacen a la gente más feliz y con menos ganas de comida chatarra?
Así que diseñaron otro experimento.

Etapa #2 del experimento: Gestión financiera
Esta vez habían registrado a 29 personas en un programa de gestión financiera por un periodo de 4 meses.
Fijaron metas de ahorro y pidieron a los participantes de dicho programa, que se privaran de gastos adicionales, como ir a restaurantes o ir al cine.
También se pidió a los participantes que registraran todos sus gastos detalladamente. Al principio, esta tarea fue aburrida, pero con el tiempo, la gente desarrolló la autodisciplina necesaria para anotar cada gasto.
Como era de esperar, la vida financiera de los participantes mejoró a medida que avanzaba el programa. Sin embargo, lo más sorprendente es que fumaron menos cigarrillos y bebieron menos alcohol y cafeína (en promedio, dos tazas de café menos, dos cervezas menos y, entre fumadores, 15 cigarrillos menos por día), comían menos alimentos industriales y se hacían más productivos en el trabajo y en la escuela.
Se había producido de la misma manera que en el estudio de los ejercicios físicos, mientras más personas fortalecieron sus «músculos» de la fuerza de voluntad en una parte de su vida (ya sea en el ámbito académico o en las finanzas), ésta se desbordó a lo que comían o a su compromiso de trabajar con más ganas.

Etapa #3 del experimento: Hábito del estudio
Megan Avena y Ken Cheng han hecho un experimento más para reafirmar su hipótesis.
En esta ocasión, inscribieron a 45 estudiantes en un programa de mejoramiento académico enfocado en crear hábitos de estudio. Como era de esperar, la capacidad de aprendizaje ha mejorado.
Y como también pudieron predecir, los estudiantes también fumaban menos, bebían menos, veían menos televisión, realizaban mejor sus actividades y se alimentaban más sanamente.
Y nada de eso fue estimulado en el programa académico.
Una vez más se logró comprobar, como los «músculos» de la fuerza de voluntad, generaron que los buenos hábitos empezaran a desbordarse a otras partes de su vida.

CONCLUSIÓN:
Cuando aprendes a tener fuerza de voluntad, cambias tu forma de pensar. Tu cerebro aprende a controlar tus impulsos y te distrae de las tentaciones. Cambias tu vida de perspectiva hacia un rumbo mejor.
¿Te animas a realizar este desafío en tu vida?